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Los griegos distinguían tres tipos de tiempo diferentes: 
- El chronos o tiempo que pasa (el tiempo del hombre)
- El aión o eterno presente (el tiempo de la divinidad)
- El chaíros o suspensión del chronos, instante atemporal en el que el hombre (y sobre todo la mujer) entra en contacto con la divinidad (el tiempo del éxtasis y de la adivinación, porque en él están todos los momentos del chronos confundidos y simultáneos). Es la occasio de los latinos, un arrebato que se da de forma puntual y debe ser “atrapado” en el momento (por eso a la ocasión la pintan calva: si la dejas pasar no puedes ya atraparla por la cabellera).
El tiempo cronológico (chronos) es siempre una línea, pero puede ser recta (tiempo progresivo) o circular (eterno retorno).
El cristianismo se acoge para los humanos al concepto de tiempo lineal progresivo (“en aquellos días”…; “en los tiempos de Poncio Pilatos”… “al tercer día resucitó de entre los muertos…”), pero incluye aspectos del circular en varios sentidos: 
-“Haced esto es conmemoración mía”: renovación del sacrificio que reconstruye el mundo (es decir, destruye el pecado).
- La parousia o promesa de regreso del Salvador es de alguna manera una renovación global de la obra salvífica que, sin embargo, ya puede considerase completa tras la resurrección.
Por eso creo que el concepto temporal del cristianismo no es el del tiempo progresivo que aparenta ser, sino que es un tiempo lineal en equilibrio con un tiempo circular subyacente.
La secularización ilustrada del cristianismo rompe esta relación equilibrada entre lo circular y lo lineal del tiempo cristiano y remite siempre la salvación (que el cristianismo ya introdujo in medias res) hacia el final de los tiempos. Esta es la versión de Hegel (el final de la Historia, aunque en Hegel el final ya está contenido en el principio del desarrollo del Espíritu; conserva, pues, algo del concepto circular cristiano), y también la del marxismo que a esta intuición general de Hegel añade el contenido completo del mesianismo judío (aunque ahora el mesías es toda una clase).
Pero la versión mesiánica de Marx es reduccionista. La historia del judaísmo conoce más de una redención mesiánica. Ninguna es la definitiva, pero introduce el tipo de “desengaño” histórico que hace del judaísmo otra religión del eterno retorno. Esta es la clase de conciencia de sí del judaísmo en el tiempo que estudió Franz Rosenzweig (La estrella de la Redención) y que él sostuvo contra Hegel. Cada instante del tiempo se concibe aquí menos como un momento de una sucesión temporal neutra y más como una promesa de renacimiento completo no diferido al final, sino en cada momento. Es en parte un chaíros en sucesión, un tercer tipo de tiempo lineal (ni un tiempo progresivo ni un eterno retorno, sino un tiempo abierto (tiempo incierto). A mí me recuerda en parte el marco temporal de las teorías evolutivas del llamado “equilibrio puntuado” de Gould. 
Stephen Gould era judío y era marxista, aunque no creo que hubiera leído a Rosenzweig. No es que yo esté estableciendo una relación mecánica y directa entre cosmovisiones teológicas y teorías científicas. Pero me resulta asombrosa la forma en que las cosas se conectan entre sí a través del tiempo…

EL CONCEPTO DEL TIEMPO EN EL CRISTIANISMO, EN EL JUDAÍSMO  Y EN EL DARWINISMO. ALGUNAS IDEAS (PROBABLEMENTE ABSURDAS)
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