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Hoy he escuchado después de mucho tiempo, mientras "baldeaba" el patio, un nuevo podcast de Répliques, el programa que desde hace más de veinte años dirige Alain Finkielkraut en France Culture. El tema central era Pier Paolo Pasolini. Me ha sorprendido mucho encontrar a un Pasolini antimoderno que estaba en el PCI porque según parece era el único lugar anticapitalista donde estar. Y con un pensamiento más perturbador que el que cabe expresar en términos convencionales. Más que anticapitalista en sí, anticonsumista. Me ha llamado mucho la atención una frase sobre el consumismo: "una fiebre de dominación no explicitada". Exacto, es como estar dominados por algo que no nos ha sido bien explicado. Ni bien ni mal. No nos ha sido explicado. El fascismo se autoexponía constantemente en una retórica sin fin, el consumismo sólo se autorrepresenta exactamente así: como una fiebre, una acción sin palabras. A pesar de todo, Pasolini lo llega a calificar como una nueva forma de fascismo no encuadrado. Sin duda se trata de una exageración retórica, pero aun así eso me ha hecho pensar en las conexiones en la Europa de posguerra entre los cuadros fascistas y las nuevas estructuras socialdemócratas que sustituían o más bien daban continuación a los regímenes dictatoriales llamándose ahora democracias (y siéndolo, en gran parte). Y poniendo igualmente por delante una sociedad de masas, pero ahora desencuadrada. El consumismo creo que no se puede explicitar, porque ni siquiera tiene el contenido de una compra-venta clásica. El consumo de masas es una nueva categoría de compra-venta que está dominada por el valor. Por el nominal, quiero decir. Es como si dijésemos que todo el contenido de la compra-venta está creado por el valor. Me refiero al signo monetario, al dinero. Aquí habría que distinguir la mercancía del dinero y sobre todo (puesto que el dinero ya no es una mercancía más, como en el caso del oro) en la inversión del circuito clásico mercancía-dinero-mercancía, por el nuevo circuito dinero-mercancía-dinero que vacía de contenido la mercancía y por eso la mercancía puede ser cualquier cosa, un día la camiseta de Messi, otro día un ipad nuevo, otro día el propio Messi. El valor sin contenido lo domina todo, por eso no puede explicitarse. ¿Cómo va a explicitarse algo que carece de contenido, que es puro signo, puro valor vacío?: Un dedo que indica y poco más, que ni siquiera tiene valor en el glorioso sentido antiguo de lo que es “valioso” o de quien es “valeroso”. El mecanismo que pone en marcha esta ruleta, no hay que buscar mucho, es el crédito. Todo el sistema crediticio, la deuda, está pensado para crear dinero que trocar en mercancía para volver de nuevo a ser dinero. Prueben a pensar en una sociedad de consumo sin crédito. La deuda es la que constituye una forma de dominación no explicitada que cae como la noche, sin avisar, y cambia todo para siempre. No crean que Pasolini era un director de cine y poco más. A quien quiera conocer algo este pensamiento suyo, a propósito de la reedición de algunos de sus ensayos, ahí le dejo el link:

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